Hueco

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Hueco repleto de soledad

donde habito con mi alegría

parte de mí

que parece tenerlo todo

 

Se citan la fatiga y mi congoja

y todo lo demás

 

Regreso a ese espacio

el mío

y siento siempre

como si nunca hubiera estado ahí

 

La realidad

está aquí adentro

o aquí afuera

con lo demás

No lo se

 

El dolor

me rompe

y la vida rocía mi alma

y vivo

 

Se derrite el deseo

me lleno

de lo que mi realidad

ya no puede darme

 

Estoy aquí y allá

todo llega y se va

y en este espacio de alegría

y de dolor

aquí

precisamente aquí

habitas tú

 

Se confunde mi ser

y no sé

si estoy aquí

o allá

 

Lisemelino

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El sonido del silencio

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El silencio tiene su sonido

El sonido del silencio lo conocen la tristeza
y la paz en la alegría

Ese abrigador sonido bien que lo conozco yo

me deleito en él

Ahí he sufrido
he llorado
y he sido muy feliz también

Solo me aterra el silencio del silencio
Cuando calla

Seña inequívoca
de mi abandono

Lisemelino

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Un día

 

 

Que largo es el camino andado
tantas tardes, tantos colores.
Algunas mañanas alegres,
paz en la noche.
Vida,
salpicada de agua de vida,
ceniza de muerte.
Completo,
después vacío
como un hoyo,
hacia todos los lados.
Sentado veo llover,
las gotas mojan las plantas
de mi jardín.
Parece una tarde gris
como otra de antes;
pero mis ojos miran
a través del pasado;
saben poco
de otro amanecer.
Lisemelino

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Qué haré – SoundCloud

Escucha Qué haré de Lisemelino #np en #SoundCloud

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Espíritus

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Mis entrañas no asimilan su mundo
el de ellos
Son mis adentros
y sus afueras
que no cesaron hasta inundar mi alma de nada
Me dejaron desolado
Más vivo que nunca
pero maltratado
Creo que ésa es la tarea de los espíritus
Lisemelino

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Las Ventanas

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Me encanta asomarme desde la ventana de mi habitación en estas mañanas

cuando el verano le entrega el tiempo al maravilloso otoño:

-tempranito a eso de las seis acercándose a las siete.

 

Contemplando, disfruto mucho las grisáceas y brillantes imágenes artísticas

que sobre el piso húmedo deja la lluvia de la madrugada:

-evocan una pintura londinense de los veinte, digo.

 

Levanto la vista un poco, y en la acera de enfrente pasan caminando dos personas, una detrás de la otra, bien tapaditas van deprisa a sus labores;

-miran más a dónde pisan que adónde van.

 

Las sigo con los ojos hasta que aparece en medio de la calle y en sentido contrario, un ciclista tempranero que pedalea con desenfado,

-parece estar paseando.

 

Va viendo sin mirar de un lado para el otro: al piso, a las ventanas de las casas a su paso, a las personas que caminan.

-Anda en camiseta como si nada, al parecer, no siente el frío matutino que cala.

 

Yo regreso la mirada justo al cristal de mi ventana

que casi queda pegado a mis ojos;

– …raramente pensativo quedo.

 

Veo entonces, que en la casa de enfrente mi vecino también está asomado a su ventana,

-es ese viejito amable que conozco desde hace muchos años ya; está viendo sin mirar igual que el ciclista.

 

Me percato que discute con alguien que no logro distinguir.

Enojado se levanta rápido, y trastabilla;

me parece más bien que ese alguien lo jala para llevárselo a la fuerza a algún lado.

Observo mejor y compruebo que no hay el tal alguien,

-no se ve…no está.

El viejito amable se desvanece en las sombras de su habitación hasta desaparecer de mi vista completamente.

Aterido quedo…

-me asusta el hecho, y por huir, levanto la mirada fija hacia al cielo gris.

 

Insisto, y miro a la ventana del vecino otra vez,

-alarmado me doy cuenta que ya no está él; soy yo, yo mismo quien está allí adentro.

 

Estoy sentado: siento cómo me llevan…no sé quiénes ni sé adónde.

Desesperado quiero regresar de inmediato a mi recámara, a mi ventana;

pero no puedo, porque el enfrente es ahora aquella ventana que era mía,

-esa en donde ya no estoy.

 

Lisemelino

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Sollozo

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Y empezó a llorar mi árbol

Cuando lo vi
salté de la cama afligido
y me asomé

Era como un sollozo
Sus lágrimas lo salpicaban todo
-estaba triste pero sereno-

Sentí su sentir
él sintió el mìo y conmovido me dijo

-Observa bien querido amigo
no es más que la lluvia
que me llena de vida con sus gotas

-Se escurren por mis hojas verdes
y mis ramas

-Mira como caen brincando
de una hoja a la rama
y a la otra hoja después
hasta romper en el suelo mojado

Aquietado quedé

Observando cuenta me dí

-que la vida también mojaba la tierra
con gotas saltarinas
que se iban acurrucando con ella
hasta desaparecer

Volteé a ver mi árbol
y me sonrió

Lo sé

Lisemelino

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